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¿Por qué falla la implantación de software libre en Educación?

No he podido evitar dar un respingo en mi asiento del metro mientras leía algunas de las argumentaciones que @xarxatic nos ha traído con su post “¿Por qué falla la implantación de software libre en Educación?“. Creo firmemente que alguna de estas argumentaciones atenta contra la filosofía de fondo que subyace en el software libre. Paso a comentar:

Demasiada dispersión en el desarrollo de las distribuciones educativas:

La libertad primera del SL habla de “la libertad de estudiar cómo funciona el programa, y cambiarlo para que haga lo que usted quiera“, basado en un principio de diversidad que, en otros aspectos, defendemos acérrimamente en nuestra Educación. Este principio es el eje a partir del cual se articula todo el movimiento de SL: las personas debemos tener el control sobre las máquinas y no a la inversa (Microsoft). Pretender que todas las administraciones educativas se pongan de acuerdo para elaborar una misma distro me parece dar un paso atrás en la concepción de libertad. La diversidad de distribuciones es lo que precisamente hace rico un sistema linux, porque el usuario puede escoger, adaptar y ergonomizar su máquina en base a sus propias necesidades. ¿Por qué no lo iban a poder hacer las administraciones?

Aclarando aspectos importantes que podrían despistar al lector neófito en el tema, una distro no es más que un paquete de programas básicos del cual se parte, por lo que esto no plantea ningún problema real en las escuelas. En cuanto a entornos gráficos, hay unos pocos pero los más interesantes desde mi perspectiva son dos: Gnome y KDE; de todas formas, las variaciones que puedan haber de uno a otro tampoco presentan un problema, ya que la arquitectura de fondo de cualquier sistema Linux (kernel) es la misma te cojas la distribución que te cojas. Es cuestión de acostumbrarse a ver “colores diferentes” en nuestras pantallas, como lo hacemos con el color de la piel de las personas, y a prestar atención donde damos los clics, un ejercicio -dicho sea de paso- interesante y muy educativo 😉

El problema de fondo, real, es que al final las administraciones se limitan a crear una distro que no miman ni cuidan (suelen tener una fea presentación, ser poco ergonómicas y habitualmente quedarse desactualizadas). ¡Esto es un problema! Otro problema que veo no hacen comparativas de sus creaciones: ver qué hace el “vecino” y si está mejor que lo mío, aprender de ello. Al final esto se convierte en una pugna por ver quién es el más guay invirtiendo los menos recursos posibles. ¡Esto también es un problema!

Falta de formación de los miembros de la comunidad educativa

En este punto estoy completamente de acuerdo. Como todo en lo que a un sistema social se refiere, los cambios siempre son lentos. Según estudios recientes, Linux sólo cuenta con un 5,3% de cuota de mercado lo cual, aunque es esperanzador, aun sigue siendo minoritario. Es importante fomentar el uso de sistemas Linux desde las escuelas, pero como en todo, se trata de hacerlo de una manera coherente. Claro, que si el sistema educativo no se preocupa de formar bien a sus futuros docentes, ¿por qué iba a proponer una formación sensata en materia de informática?

Acompañamiento en dar el salto de privativo a libre inexistente

¿Que “los foros para preguntar dudas adolecen de un feedback continuo y válido”? En todo mi tiempo con Linux jamás me ha quedado una pregunta sin responder. Creo que esto se resume en una cuestión de habilidad en la búsqueda. ¿Puede ser?

Sistemas duales que hacen que se opte por lo conocido

Soy usuaria de Linux desde hace 10 años; me fascina el movimiento que hay detrás de él; y aun así, mi ordenador es dual aunque lleve 3 años sin entrar en Windows. No quiero cerrarme ninguna puerta, porque ante todo me interesa mi comodidad (¿acaso hay alguien que no busque su comodidad?) en todo momento cuando me siento delante del ordenador. Y, por supuesto, mi sistema Windows es pirata 😉 porque soy consciente de que la piratería NO es el problema. Como decía en el ítem anterior, Linux sólo cuenta con una cuota de mercado del 5,3%; una explicación aplastante de esto es que la mayoría de la industria informática diseña programas que sólo funcionan en una arquitectura Windows. El interés económico, como señala Toni en un comentario al post, es fundamental y determinante en este aspecto.

Este dato nos dice, además, que la mayoría de nuestro alumnado tiene un sistema Windows en casa porque es el sistema que les permite jugar on-line a sus vídeojuegos preferidos. También es cierto que muchos tienen Windows por desconocimiento de la alternativa, pero en cualquier caso, la realidad mercantil en materia de informática está ahí fuera y no podemos ignorarla. Y de hecho, a mí me parece enriquecedor que haya opciones de todo tipo (código abierto, código privativo; programario gratuito, programario de pago…) porque es lícito y porque genera una competencia constructiva e interesante que redunda en un mejor producto para el usuario final. ¿Por qué tememos lo privativo y de pago?

Desde mi perspectiva, las escuelas deberían implementar un programa curricular atractivo para potenciar el uso de sistemas (en plural) Linux, basado en la propia experiencia. Poder editar código es una experiencia que puede “enganchar” y provocar curiosidad para seguir “investigando” un sistema Linux. Crear pequeños programas o adaptar programas a sus propias necesidades empodera a nuestros alumnos, y si acompañamos este trabajo (transversalmente con la asignatura de Filosofía, propongo) con un estudio de los valores subyacentes al movimiento de SL estaremos educando en una ciudadanía fraternal, igualitaria y libre.

Pero esta formación debe incluir la realidad que hay fuera de la escuela, invitarles a nuestros alumnos a compartir en su ordenador dos sistemas diferentes: Linux y Windows, para que puedan escoger en todo momento qué sistema les conviene más utilizar en su propósito de acercarse al ordenador. La escuela debe ser un modelo a seguir más allá de sus cuatro paredes. La escuela imprime unos valores que deben ajustarse a la realidad social y económica, en beneficio último de sus usuarios: el alumnado. Pretender que nuestros ordenadores en las escuelas sean monosistemas es negar la realidad y, por tanto, privar de dar un salto cualitativo a nuestro alumnado en materia de TIC, donde la base es la interacción que hacemos con nuestro ordenador.

Contratos en vigor de las Administraciones educativas que están prolongando con suministradores de soft privativo

En este punto, también estoy completamente de acuerdo y va en la línea del poco cuidado que las administraciones muestran ante sus distribuciones Linux que comentaba en el primer punto. ¿Desde cuándo una administración pública tiene un interés de lucro? Quizás es que mi concepción de lo público se quedó en aquella utopía que hablaba del Estado del Bienestar… pero no lo entiendo, no.

Resumiendo

  • Interés lucrativo por parte de las administraciones públicas.
  • Poca atención administrativa a las propias distribuciones Linux y poca comunicación inter-administrativas para crear vínculos de competencia sanos y constructivos.
  • Competencia desleal y destructiva entre las administraciones educativas.
  • Falta de formación y de información en el cuerpo docente en sistemas Linux y en su filosofía de fondo.
  • Habilidades informáticas (en el sentido amplio de la expresión) poco desarrolladas, y poca curiosidad e iniciativa para desarrollarlas debido a una concienciación pobre sobre las TIC.
  • Negación de una realidad económica y social externa que atraviesa, indudablemente, la dimensión informática.

Sí, el educador vuelve a encontrarse solo en su cruzada para construir una Educación digna y basada en la excelencia. Y llegados a este punto, ¿nos cruzamos de brazos o empezamos a mirarnos la realidad con ojos y energías renovadas? Toca los pies, lo sé pero, ¿acaso no resulta también motivadora esta oportunidad de crear algo de la nada?

¿Qué podemos hacer para implementar coherentemente un sistema Linux en nuestras escuelas?

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Qué es Software Libre y qué no es

Cuando hablamos de Software Libre en realidad nos encontramos delante de una etiqueta que comporta no pocas confusiones. A menudo, cuando leemos esta etiqueta, solemos quedarnos con la vaga idea de que se refiere a algo de software. Por “software” entendemos el conjunto de programas, procedimientos y documentos relacionados con el sistema hardware de una máquina. Por tanto, parece que de lo que estamos hablando es de algo relativo a la informática. De la misma manera, con “libre” las interpretaciones suelen diferir de lo pretendido: la más común es la que establece una relación directa con la gratuidad. Si algo es libre lo que debe querer decir es que es gratis; como la barra libre. Una conclusión lógica de esta lectura de la etiqueta es que por software libre parece que hablamos de programas informáticos gratuitosNada más lejos de la realidad. Pero entonces, ¿a qué nos referimos realmente cuando hablamos de Software Libre?

Todo este tema se remonta a una experiencia personal que le tocó vivir a Richard Stallman cuando su impresora HP dejó de entenderse bien con su ordenador. Como experto y reconocido informático, el bonachón de Stallman solicitó a la compañía el código de la impresora para poder acceder al problema y así solucionarlo. Desde el otro lado del teléfono sonaron unas risitas de fondo acompañadas de una rotunda negativa. ¿Cómo iban a compartir la base de todo su negocio a otro informático?

En realidad esta es una experiencia que todos hemos vivido alguna vez en nuestras vidas: programas que dejan de funcionar, incompatibilidades de lenguajes… ¡¡en fin!! La diferencia en esta ocasión es que tal situación le hizo procurarse a Stallman unas cuantas preguntas. La más interesante: ¿cómo podemos aceptar que nuestras máquinas tengan control sobre nosotros cuando la relación tendría que ser a la inversa, es decir, ser nosotros los que tengamos pleno control sobre las máquinas? Rápidamente se dio cuenta que esto chocaba frontalmente con un aspecto clave de la informática conocida hasta la fecha: la privacidad. Este es el momento mágico en el que el genio de Stallman convierte una cuestión meramente informática (solventar un problema lingüístico entre dos máquinas) en una cuestión moral, una cuestión de libertades (versus control).

A nadie se le ocurrirá la idea de que al comprarse un libro, vaya implícita la obligación de comprar un traductor que le explique de qué va el libro; si yo me compro un libro quiero poder leerlo yo. Lo mismo pasa con una máquina: si yo me compro una máquina, quiero poder “leerla” yo. Esta es la cuestión meramente informática. Y con esto nos referimos a la campaña relativa al código abierto. Tampoco hablamos en esta ocasión de Software Libre; un despiste bastante común, no obstante.

Si bien es cierto que casi todo el software de código abierto es Software Libre y, por tanto, los dos conceptos describen casi la misma categoría de software, representan puntos de vista basados en valores fundamentalmente diferentes. La diferencia estriba, pues, en que el código abierto es una metodología de programación, mientras que el Software Libre es un movimiento social, que basa la idea de software libre en un imperativo ético porque solamente el software libre respeta la libertad del usuario; el software que NO es libre es un problema social, y la solución es parar de usarlo y migrar al software libre.

¿Qué libertades defiende el Software Libre?

Como decía más arriba, el Software Libre es un asunto de libertad, no de precio. Para entender el concepto debe pensarse en “libre” como en “libertad de expresión”, no como en “cerveza gratis”.

El software libre es una cuestión de libertad de los usuarios para ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y modificar el software. Más concretamente se refiere a los cuatro tipos de libertades para los usuarios de software:

  • La libertad de usar el programa, con cualquier propósito (libertad 0).

  • La libertad de estudiar el funcionamiento del programa, y adaptarlo a las necesidades (libertad 1).
    • El acceso al código fuente es una condición previa para esto.
  • La libertad de distribuir copias, con lo que puede ayudar a otros (libertad 2).

  • La libertad de mejorar el programa y hacer públicas las mejoras, de modo que toda la comunidad se beneficie (libertad 3).

Si observamos con detenimiento estas libertades, veremos que las dos primeras son de carácter meramente tecnológico. En cambio, la tercera y la cuarta son de un carácter más filosófico, un llamamiento a la solidaridad social.

Mi trabajo en el Software Libre está motivado por una meta idealista: difundir la libertad y la cooperación. Quiero alentar la difusión del software libre, reemplazando el software privativo que prohíbe la cooperación, y así mejorar nuestra sociedad, nos dice Stallman.

La libertad del código llama a la libertad social que lleva implícita la democratización del conocimiento. Esta última expresión relativa a la democratización del conocimiento se refiere especialmente a todo el marco legal del copyleft, el cual normativiza y legitima el uso del software tal y como se propugna en las libertades arriba citadas (en lo relativo a distribuir copias).

Nos gusta pensar que nuestra sociedad promueve el ayudar al vecino cuando en realidad nos acostumbramos a recompensar a alguien por obstaculización, o admiramos a alguien por la riqueza que obtienen de esta forma. Menuda contradicción, ¿no? La acumulación de software privativo es una expresión de nuestra disposición general a la indiferencia hacia el bienestar de la sociedad y el bien personal. El espíritu antisocial se nutre de sí mismo porque cada vez que vemos que la gente no nos ayuda, más vano nos parece ayudarlos. Y así la sociedad degenera en una jungla.

Si no queremos vivir en una jungla, debemos cambiar nuestras actitudes. Debemos empezar enviando el mensaje de que un buen ciudadano es aquel que colabora cuando es apropiado, no aquel que es exitoso cuando coge de otros.

El movimiento por el Software Libre contribuye en este sentido: al menos en un área, reemplazaremos la jungla con un sistema más eficiente que anime y se base en la cooperación voluntaria.

Para leer sobre la importancia del Software Libre en las escuelas, consulta el artículo aquí enlazado.

Comentarios, dudas, sugerencias o correcciones, escribid un comentario aquí abajo 😉


La contribución del Software Libre en las escuelas

Cuando hablamos de educación no podemos evitar mirar hacia el futuro, un futuro constituido por los estudiantes que pueblan las aulas del presente en nuestras escuelas. A la hora de proyectar esta sociedad futura deseamos que los ciudadanos sean personas responsables consigo mismos, con el prójimo, y con todo lo que les rodea. Buscamos una sociedad capaz, fuerte, independiente, solidaria y libre. Y somos conscientes que esta sociedad sólo puede construirse a partir de personas capaces, fuertes, independientes, solidarias y libres. Asumimos entonces que el papel de la educación hoy es el de contribuir a dirigir la sociedad rumbo a la libertad y a la solidaridad social.

Seguramente alguno de vosotros estará preguntándose la relación de esto que acabo de comentar con el Software Libre. Se entiende por Software Libre aquel programario  que respeta la libertad del usuario y la solidaridad social de su comunidad, mientras que el software privativo es el que priva de libertad al usuario y pone barreras a la solidaridad. A nivel teórico pareciera obvio que la sociedad se decantara por el uso del SL, ¿cierto? Sin embargo, la tradición tecnológica nos ha catapultado hacia una predominancia del uso de programas privativos controlados por grandes corporaciones. Microsoft, HP, Oracle, IBM, Apple, etc. Os suenan la mayoría de nombres, ¿verdad?

En mi opinión, creo que esta paradoja social tiene una forma de solucionarse bastante evidente en cuanto se la piensa, pero para ello me gustaría compartir con vosotros un vídeo donde Richard Stallman, padre del Proyecto GNU, nos recuerda los principios básicos del Software Libre y nos explica los motivos por los que se hace necesario implementar este software en las escuelas (para la transcripción del vídeo clicad sobre “Leer más de este artículo”):

Como podéis apreciar, las palabras de Stallman recuerdan mucho el inicio de este post. No es pura coincidencia y me he permitido la licencia de copiar algunas de sus palabras para reflejar el obvio paralelismo que existe entre los principios del Software Libre y y de Escuela 4.0, esa escuela que de algún modo a todos nos gustaría.

Finalmente, puntualizar un aspecto en el que no estoy de acuerdo con Richard Stallman en su discurso: una sociedad respetuosa debe, en primer lugar, superar los propios miedos para permitir una libertad coherente con la diversidad. Por tanto, prohibir el software privativo me parece no sólo atentar contra el propio principio de la libertad sino negarse el beneficio que numerosos programas actualmente existentes ayudan a docentes y educadores en sus tareas educativas. Por tanto, considero que otra lección que debiera incorporarse en esta lucha por una sociedad libre y solidaria es aquella que busca integrar la diversidad de opciones existentes en la realidad, cuanto menos, tecnológica.

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