Archivo de la etiqueta: igualdad

Consenso democrático

Hace ya algunas semanas tuve la suerte de toparme con @luisutopia a través de Twitter. Este compañero educativo está trabajando en la tesis en torno a la investigación-acción y la verdad es que se puede aprender muchas cosas interesantes de su persona y de su profesionalidad. Luis cree en lo que hace, luis hace lo que cree.

Después de leerme detenidamente sus conclusiones a propósito de su primera experiencia de investigación-acción en el aula de música, caí en la cuenta de lo relevante que resulta reformular y reconceptualizar conceptos tan importantes en nuestra era como el de democracia. Con el paso de los años, una se da cuenta de lo distorsionado del concepto en el aquí y ahora. La democracia, legado que nuestros griegos dejaron a la humanidad, ha sufrido cambios importantes de significado que se han demostrado ineficaces política y socialmente (otra cosa es que los dirigentes lo quieran reconocer). ¿Qué significaba para los griegos hablar de democracia?

Si bien las condiciones demográficas han cambiado con respecto a la era de máximo apogeo para la cultura griega, y la organización social, política y económica no tienen nada que ver con aquellos cultos clásicos, sí que merece, con un poco de voluntad, reconducir la democracia y recuperar su significado más profundo e igualitario.

-Si queremos que nuestro entorno más cercano, nuestra sociedad, nuestro mundo sean cada vez más libres, desde el respeto a las diferentes formas de pensar, de actuar, de vivir, tenemos la responsabilidad, como educadores, de promover y contribuir al desarrollo democrático de la sociedad- dice Luis. El secreto, confiesa, está en conseguir un espacio concreto en nuestras aulas de auténtica participación por parte del profesor y de los alumnos, de unas interacciones internas al aula realmente democráticas donde no haya distinciones jérarquicamente verticales, sino donde todos (profesores y alumnos) estén a un mismo nivel; y es que la única forma de aprender la democracia es conviviendo y haciendo de la escuela un espacio auténticamente democrático. En definitiva, la democracia y la educación han de perseguir un fin común: la mejora de las condiciones de vida, delpensamiento, de las relaciones sociales de la ciudadanía, basándose en la perfectibilidad del ser humano.

Estudios en esta materia, recuerdan algunas de las condiciones de las que depende una democracia, como resumo aquí:

  1. La libre circulación de ideas.
  2. La fe en la capacidad individual y colectiva de las personas.
  3. El uso de la reflexión crítica y el análisis.
  4. La preocupación por la dignidad y los derechos de los individuos y las minorías.
  5. La necesidad de vivir conforme a valores democráticos.
  6. La necesidad de instituciones sociales que promuevan y amplíen la forma de vida democrática.
  7. La necesidad de una democracia unida, necesariamente, al trabajo en favor de la igualdad y la justicia social.

Ciertamente, la democracia es ante todo una actitud que debe impregnar todas las decisiones, relaciones y actuaciones de un aula. El aula, como célula mínima, básica y fundamental del sistema educativo, es el punto donde debe comenzar el trabajo democrático. De poco servirían leyes educativas muy comprometidas con la democracia si luego, al cerrar la puerta de nuestra aula, no posibilitamos que todas estas ideas se pongan en práctica– continúa Luis. Para ello, el autor nos habla de las siguientes sugerencias en cuanto a la aplicación de los principios democráticos en el aula:

  • Acercamiento de la escuela a la realidad social, con la finalidad de introducir las ideas sociales en el aula y producir un tipo de conocimiento que permita actuar sobre dicha realidad. La escuela no ha de ser un coto cerrado a la vida real, sino más bien un contexto donde reflexionar y a la vez hacer propuestas de intervención sobre la realidad.
  • Necesidad de considerar la educación no como un mero procedimiento técnico, sino como una práctica moral y política.
  • Deshecho de la coacción, los sobornos y las presiones.
  • Dentro de las normas de convivencia consensuadas en el aula, motivación para que alumnos y alumnas “sean ellos mismos”, sin diferenciar su forma de actuar en la escuela y en su vida real.
  • Posibilitación de la justicia social compartida y consensuada en el aula entre todos y todas las participantes y que ésta impregne todos los elementos del currículo.

A mi modo de ver, la única forma para recuperar una verdadera democracia que no se limite al gobierno de una mayoría sino que represente de forma consensuada a todas las voces de una población pasa por buscar la relación entre consenso y disenso. Como dice Hoyos Vázquez, todo consenso debe dejar lugares de disenso y todo disenso debe posibilitar nuevos caminos. Así pues, los consensos obtenidos en el aula tendrán siempre en cuenta que pueden existir puntos de vista distintos a los de la mayoría, con lo que se debe respetar y, en la medida de lo posible, atender ese tipo de discrepancias, teniéndolos en cuenta a la hora de planificar nuevas actuaciones y para la mejora de lo ya existente. En realidad, de lo que se trata es de potenciar una escucha activa a todas las voces (mayoritarias y minoritarias) dentro del aula y potenciar la creatividad en busca de soluciones que contenten a todo el mundo.

Esto que a priori podría parecer harto difícil, en la práctica es una cuestión mucho más sencilla que surge de forma espontánea. Por mi experiencia personal en la implementación en el aula de un sistema democrático de negociación, resulta casi mágico observar cómo en la práctica diaria el disenso acaba abriendo nuevos caminos de consenso que dan conformidad a todas las voces participantes.

Y si no me creéis, haced la prueba vosotros mismos 😉


Equipos de trabajo

En un post anterior hablaba sobre las ventajas de una organización cooperativa en el aula para potenciar un aprendizaje directo y activo por parte de los alumnos, por un lado, y la ayuda mutua entre los alumnos, por otro. Esta organización del aula permite crear un clima favorable al desarrollo de de las condiciones emocionales y relacionales imprescindibles para un aprendizaje afectivo y efectivo. Porque recordemos que las habilidades emocionales y sociales propias del trabajo en equipo constituyen parte fundamental en el contenido curricular, imprescindibles al reclamo de la interdependencia entre los miembros de la sociedad en red.

Cabe reconocer que las tensiones entre los alumnos de un mismo aula suelen ser muchas (rivalidades, exclusiones, etc.), por lo que estructurar de forma cooperativa la clase pasa, en primer lugar, por intervenir sobre todo el grupo para que éste deje de ser una simple suma de individuos y se transforme en una pequeña comunidad de aprendizaje. Para ello tenemos que fomentar previamente el interés de los unos por los otros, haciéndoles ver a los alumnos que comparten un objetivo común (aprender los contenidos escolares) y que con ayuda mutua pueden conseguir de forma más sencilla ese objetivo.

De manera que se maximice el aprendizaje de todos los alumnos de una misma clase, esta pequeña comunidad de aprendizaje debe cumplir con las siguientes características:

  • Equipos base: el aprendizaje cooperativo es el uso didáctico de equipos reducidos, más o menos estables, de alumnos (entre 3 y 5) para aprovechar al máximo la interacción entre los componentes del grupo.
  • Heterogeneidad: esencialmente estos equipos base se caracterizan por la diversidad en todos los sentidos (género, motivación, rendimiento, cultura, etc.).
  • Doble responsabilidad: los componentes de un equipo base deben aprender los contenidos escolares propuestos por el profesor, y contribuir a que lo aprendan sus compañeros de equipo.
  • Doble finalidad: los componentes deben cooperar para aprender (aprender los contenidos escolares) y aprender a cooperar (aprender a trabajar en equipo como un contenido más).

No es fácil trabajar en clase en equipos de aprendizaje cooperativo, en tanto que la estructura individual está muy enraizada en nuestras prácticas escolares, hasta el punto que a menudo generamos pseudoestructuras cooperativas convirtiendo el equipo de trabajo, un equipo estable para aprender juntos, en un trabajo en equipo o, en el peor de los casos, en la suma de pequeños trabajos individuales. En este sentido, debemos asegurarnos que cada miembro de un equipo de trabajo tenga un papel relevante para desarrollar la responsabilidad y la actividad individual, y que haya la mayor interacción posible entre ellos. Combinando de forma adecuada estos dos elementos, pronto veremos resultados cooperativos en nuestra clase y, con ello, los beneficios propios del trabajo en equipo.

Para finalizar este post os dejo un par de técnicas cooperativas (recordad que cualquier aportación por vuestra parte siempre será bien recibida):

Rompecabezas

  1. Dividimos la clase en equipos base (4 ó 5 alumnos).
  2. Fraccionamos el material objeto de estudio en tantas partes como miembros tiene el equipo.
  3. Facilitamos un fragmento de la información del tema a cada miembro del equipo (el alumno no debe acceder a la información que tienen los otros compañeros).
  4. Cada miembro del equipo prepara su parte del tema a partir de la información del profesor (ampliable a búsquedas por parte del propio alumno).
  5. Con los integrantes de los otros equipos que han estudiado el mismo subtema, se forman “grupos de expertos” donde intercambian la información, profundizan en los conceptos clave, construyen esquemas y mapas conceptuales, clarifican dudas, etc.
  6. Cada alumno retorna a su equipo base y se responsabiliza de explicar al grupo la parte que ha preparado.

Grupos de investigación

  1. Los alumnos escogen, según sus aptitudes o intereses, un subtema específico dentro de un tema general planteado por el profesor.
  2. Dividimos la clase en equipos base (entre 3 y 5 alumnos).
  3. Los estudiantes de cada equipo y el profesor planifican los objetivos concretos y los procedimientos que utilizarán para conseguirlos.
  4. Se distribuyen las tareas que se harán: buscar información, sistematizarla, resumirla, esquematizarla, etc.
  5. Los alumnos desarrollan un plan descrito y el profesor sigue el progreso de cada equipo ofreciendo su ayuda.
  6. Los alumnos analizan y evalúan la información obtenida, y la resumen para poder presentarla.
  7. Se expone el subtema a toda la clase, se plantean preguntas, dudas o ampliaciones.
  8. El profesor y los alumnos realizan conjuntamente la evaluación del trabajo en equipo y la exposición, que puede completarse con una evaluación individual.

En tu clase, ¿potencias el trabajo en equipo o los equipos de trabajo?


Cooperación en el aula para una sociedad solidaria

Tal y como comentara Andres Schuschny en su post Elogio de la “Espiritualidad”sólo una contracultura de la solidaridad y la cooperación, hoy emergentes y propias de la cultura que subyace en las redes sociales, pero sustentada en el trabajo interior de las personas, en el desarrollo de la espiritualidad, podrá activar la presión ciudadana, para impulsar estrategias de redistribución de la riqueza, una contracultura hoy frenada por el imperio del racional-individualismo de mercado.

Reflexionando sobre las ideas que presenta el autor en su post, me pareció interesante introducir aquí la importancia de una estructura cooperativa de la actividad en el aula como una forma de, en primer lugar (y de forma más inmediata), atender la diversidad en las escuelas y, en segundo lugar, promocionar la posibilidad de un cambio social basado en la fraternidad, la igualdad y la libertad, ideales que parecen haberse olvidado en el devenir histórico de nuestra sociedad.

***

Ciertamente, la actividad en una clase de estudiantes puede organizarse de diferentes formas según se trate de una:

  • Estructura de la actividad individualista, en la que un/a estudiante consigue su objetivo (aprender aquello que le es enseñado) con independencia de que los otros consigan sus objetivos.
  • Estructura de la actividad competitiva, en la que un/a estudiante consigue su finalidad (aprender aquello que le es enseñado, antes y mejor que los otros) si, y sólo si, los otros no consiguen este mismo objetivo. Así, nos encontramos ante una interdependencia negativa de finalidades.
  • Estructura de la actividad cooperativa, en la que un/a estudiante consigue una doble finalidad: por un lado, aprende aquello que le es enseñado y, por otro lado, contribuye, a través del trabajo en equipo, a que lo aprendan también los otros. Esta consecución del doble objetivo sólo se produce si, y sólo si, los otros consiguen también este doble objetivo. En este caso, nos encontramos delante de una interdependencia positiva de finalidades.

En este sentido, diversos estudios (Abad y Benito, 2006; Coll, 1984; Johnson, Johnson y Holubec, 1999; Kagan, 2001; Ovejero, 1990; Parrilla, 1992; Pujolàs, 2004; Rué, 1991; Stainback y Stainback, 1999) muestran que la organización cooperativa del aprendizaje en el aula presenta numerosas ventajas respecto a la organización individualista y a la organización competitiva:

  • Potencia el aprendizaje de todo el alumnado, con mayores problemas y con mejores capacitaciones para aprender.
  • Es útil para aprender no sólo los contenidos referidos a actitudes, valores y normas, sino también los otros contenidos, tanto conceptuales como procedimentales.
  • Facilita la participación activa de todo el alumnado en el proceso de enseñanza-aprendizaje, acentuando su protagonismo en este proceso.
  • Contribuye a crear un clima de aula mucho más favorable para el aprendizaje de todo el alumnado.
  • Facilita la integración y la interacción entre el alumnado que presenta competencias académicas diversas, de forma que se establece relaciones más intensas y de mayor calidad.

Una escuela que quiera ser inclusiva, en definitiva, ha de distribuir a los/las estudiantes siguiendo criterios de heterogeneidad y ha de desarrollar en todas sus aulas una estructura de enseñanza y aprendizaje cooperativa para que todo el alumnado pueda aprender al lado de los otros, en clases comunes.

En posteriores posts desarrollaré formas de organización de la clase de manera cooperativa. Pero por el momento, me parece interesante acabar el post recuperando unas ideas precedentes en el blog a propósito del Software Libre (SL). Te dejo a ti el placer de descubrir las similitudes entre el planteamiento del ideario del SL con la estructuración cooperativa en el aula.


aula edem

Psicologia i educació emocional

A %d blogueros les gusta esto: