Archivo de la etiqueta: aprendizaje significativo

Noam Chomsky: Premisas para la deseducación

Según Noam Chomsky, frente al concepto tradicional de enseñanza de la época de la Ilustración, lo que ahora estamos presenciando es una escuela cuya función es adoctrinar a los jóvenes y anular su capacidad de pensamiento crítico. Control social, conformismo, entrenamiento para aprobar exámenes en vez de fomentar la investigación creativa…

Noan Chomsky: El objetivo de la educación: La deseducación

Personalmente me parece sumamente interesante este vídeo en el que se recogen muchos de los ítems que constantemente leemos o escuchamos a los expertos que nos hablan de una nueva educación. En este sentido, me gustaría concretar tres puntos fundamentalmente que, para mí, son relevantes para entender qué está pasando actualmente en el sistema educativo y focalizar un nuevo sistema educativo:

  1. Noam Chomsky diferencia dos propósitos en la educación:
    1. En primer lugar, la educación tradicional que bebe directamente de la Ilustración centra su objetivo de vida en la investigación y la creación, en la búsqueda de la riqueza del pasado, en la interiorización de aquellas partes que son significativas para uno mismo, en la búsqueda constante de comprender más a nuestra manera… En definitiva, aprender por uno mismo.
    2. En segundo lugar, la educación de hoy centrada en el adoctrinamiento busca colocar a las personas desde la infancia en un marco de referencia en el que tienen que acatar órdenes, aceptar estructuras existentes sin cuestionarlas, etc. Es decir, aprender a ser sumisos.
  2. Por lo que se refiere al impacto de la tecnología, Noam Chomsky nos explica, y estoy muy de acuerdo, que “la tecnología es algo neutro (…) Si no se sabe lo que se está buscando, si no se tiene idea de lo que es relevante, si no existe la condición de cuestionarse una idea” Internet no sólo no sirve para nada sino que además puede resultar dañina como generadora de dogmas. Lo importante a la hora de relacionarnos con la tecnología y de aplicarla en la educación debe ser buscar lo significativo; en este sentido, el sistema cultural y educativo debe ser activo, dispuesto a cruzar fronteras.
  3. Lejos de inducir a la desaparición de los exámenes, Noam Chomsky nos habla de ellos como una herramienta complementaria que puede ser muy útil para ubicar (orientar) tanto al alumno como al profesor en el “¿cuánto se sabe sobre…?”. Sin embargo, los exámenes jamás deben ser el objetivo propio de la educación (muy al contrario de como está pensado nuestro sistema educativo, en verdad). “La enseñanza debe inspirar a los estudiantes a descubrir por sí mismos, a cuestionar cuando no estén de acuerdo, a buscar alternativas si creen que existen otras mejores, a revisar los grandes logros del pasado y aprenderlos porque interesa”. Una educación basada en los intereses de las personas para construir su propia “ruta de aprendizaje“.

Estos tres aspectos pueden concretarse en una sola idea que constantemente se repite a lo largo de todo el vídeo: la necesidad de cambiar de paradigma educativo y empezar a centrar la educación en las personas, permitiendo la realización personal a partir de los intereses particulares. Desde la pasión los estudiantes pueden desarrollar sus propios talentos, aprendiendo a ser autónomos en el aprendizaje y en el desarrollo personal. El paso del sistema educativo predominante actualmente a un nuevo sistema educativo pasa, en este sentido, por la deseducación.

¿Qué conclusiones más extraes del vídeo que te adjunto en este post? ¿Qué opinión te merece estos tres puntos que destaca Noam Chomsky de la educación? Como siempre vuestros comentarios son más que bien recibidos. ¡Os leo!

Anuncios

Liderazgo pedagógico

Los estudiantes tienen la energía, la imaginación y la inteligencia necesarias para mejorar la situación en sus comunidades; lo único que necesitan es que se les pida que demuestren lo que pueden hacer.

Kathleen Kennedy

En un post anterior os decía que un buen líder es aquel que se ha trabajado a sí mismo y que está en condiciones saludables de guiar a otros en su propio desarrollo. Personalmente me encanta esta definición de líder ya que lleva implícita una serie de aspectos importantes que nos enmarcan en un paradigma diferente:

  1. La condición indispensable de que el líder se haya trabajado a sí mismo, es decir, que busque desarrollarse como persona, autoconocerse, potenciar sus virtudes y trabajar sus limitaciones, aprendiendo a estar en y con el mundo, en la búsqueda constante del bienestar personal.
  2. La intención de querer guiar a otros en su propio desarrollo, a que otros puedan desarrollarse a sí mismos y a autoconocerse, potenciando las virtudes de las personas y facilitando el camino de la mejora personal, siendo un modelo de autosuperación en la búsqueda del bienestar propio.

Partiendo de esta base, me gustaría acercar mínimamente la figura del líder al aula y para ello la primera pregunta que me gustaría responder es: “¿un profesor puede ser líder?”.

Como veíamos en el post que hacía referencia más arriba, el líder no se autoproclama sino que es escogido. La diferencia entre un docente y (lo que podríamos llamar) un líder pedagógico es que el primero es una autoridad oficial, estatus que proviene de los niveles superiores de la institución educativa, mientras que el líder pedagógico disfruta de una autoridad moral que proviene de los estudiantes, a través de un acuerdo voluntario entre los propios estudiantes y la figura del profesor. Esta diferencia tiene unas consecuencias directas en el tipo de relación que se establece, en tanto que el docente crea relaciones de dominio-subordinación y el líder pedagógico relaciones horizontales en las que se comparten una posición, unas normas y unos valores.

En base a lo que he explicado, podríamos definir el liderazgo pedagógico como el proceso de ejercer una influencia mayor de lo que permite o posibilita la propia institución educativa, hasta lograr que los estudiantes también sean líderes. En este sentido, para entrenarnos en el liderazgo pedagógico que comento hay una serie de requerimientos metodológicos que pasan por:

  1. Vivir desde la necesidad de cambios: la vida es cambio, por lo que nuestra práctica en el aula ha de poder adaptarse a las circunstancias y necesidades de cada momento. Como dijo Gandhi, “nosotros hemos de ser el cambio que deseamos ver en el mundo”.
  2. Actuar incondicionalmente: nuestra alternativa en la conducta pedagógica es doble: por un lado, podemos centrarnos en el tener y, en consecuencia, en la preocupación (tener un sueldo, tener un libro didáctico, tener una pdi o recursos tecnológicos, tener un buen director de centro…) o, por el contrario, podemos centrarnos en el ser y, en consecuencia, en la influencia (ser más fraternal, igualitaria y libre…).
  3. Revisar periódicamente el historial de diagnóstico pedagógico de los alumnos, con el objetivo de acercarnos más a la realidad específica de cada uno de ellos y tener una visión más holística de la persona con la que estamos trabajando.

Pero, ¿qué características debe reunir un profesor para gestionar su aula desde el liderazgo pedagógico? Para dar respuesta a esta pregunta me basaré en los comportamientos asociados que el diccionario de competencias clave atribuye al liderazgo, adaptándolo en la medida de las posibilidades a la realidad de un aula, y que se distribuyen en cuatro niveles:

  1. Nivel 1: Comunica y orienta al grupo
    1. Lidera bien las clases o sesiones: planifica lo que se va a trabajar y los objetivos específicos, controla el tiempo, asigna los turnos de habla, etc.
    2. Se asegura de que el grupo dispone de toda la información que necesita para hacer las tareas.
    3. Explica las razones que le han llevado a tomar una decisión que afecta al grupo o a parte del grupo.
    4. Mantiene una relación cercana con el grupo y conoce qué está pasando.
  2. Nivel 2: Promueve la excelencia y la motivación del grupo
    1. Utiliza estrategias complejas para mantener alta la motivación del grupo y para conseguir buenos niveles de productividad: asignación de equipos de trabajo y de tareas, distribución del espacio del aula, uso de los espacios del centro en relación con las tareas, etc.
    2. Escucha y promueve la participación y la aportación de ideas.
    3. Se preocupa por facilitar un buen clima de trabajo.
    4. Se asegura que las necesidades del grupo están cubiertas: obtiene los recursos y la información que necesita.
    5. Da instrucciones o demostraciones, junto con las razones subyacentes, como estrategia de aprendizaje.
  3. Nivel 3: Delega y desarrolla el grupo para conseguir aprendizajes significativos
    1. Delega responsabilidades transmitiendo confianza, formando y haciendo un seguimiento afectivo y efectivo.
    2. Facilita feedback positivo de mejora a cada estudiante para desarrollar y motivar.
    3. Desarrolla a cada estudiante según sus características e intereses.
    4. Establece planes de acción y ofrece sugerencias específicas de mejora.
  4. Nivel 4: Se posiciona como un líder y comunica una visión de futuro convincente
    1. Se asegura que el grupo participe de los objetivos, de la misión, del clima, de las normas, etc.
    2. Actúa como modelo a seguir.
    3. Tiene un carisma genuino, comunica su visión de futuro generando entusiasmo, ilusión y compromiso en el grupo.
    4. Genera alto compromiso ante los retos a conseguir.

¿Tienes alguna pregunta que pueda ampliar la información en materia de liderazgo pedagógico? ¿Conoces información que pueda complementar lo aquí expuesto? Como siempre vuestros comentarios son más que bien recibidos. ¡Os leo!


Una educación significativa

– Me llamo Karla Deez -dijo-. Ésta es mi hija Mareta.
La niña también sonreía, y por encima del respaldo del pasajero [en el vehículo] nos examinaba con grandes e inquisitivos ojos. (…)
Cuando Karla giró a la derecha, Mareta resbaló hacia la izquierda y tuvo que agarrarse al asiento para no caer. Volvió a reír. Marjorie la contemplaba con admiración.
– ¿Qué edad tiene Mareta? -preguntó a la madre.
Karla pareció molestarse, aunque el tono de su respuesta fue amable:
– Por favor, no hable de ella como si no estuviera aquí. Si mi hija fuera una persona adulta, usted se lo habría preguntado directamente.
Redfield, J. (2004). Las nueve revelaciones. Barcelona: Ediciones B.

Fue Ausubel quien utilizó por primera vez el término aprendizaje significativo para definir lo opuesto al aprendizaje repetitivo. Para este autor y sus seguidores, la significatividad del aprendizaje se refiere a la posibilidad de establecer vínculos sustantivos y no arbitrarios entre el nuevo contenido y los conocimientos previos. Así pues, aprender significativamente supone la posibilidad de atribuir significado a lo que se debe aprender a partir de lo que ya se conoce. Este proceso desemboca en la realización de aprendizajes que pueden ser efectivamente integrados en la estructura cognitiva de la persona que aprende, con lo que se asegura su memorización comprensiva y su funcionalidad. Parece, pues, justificado y deseable que las situaciones de enseñanza y aprendizaje persigan la realización de aprendizajes tan significativos como sea posible, dado que su rentabilidad es notable. ¿Cierto?

Gareth Mills, en la pasada edición del Global Education Forum, nos hablaba de la necesidad de diseñar una nueva educación plena de significado, atractiva y profunda. Una educación, decía, basada en la autoconfianza, la automotivación, la flexibilidad y la iniciativa, la resiliencia, la integridad, el conocimiento, el espíritu crítico, la creatividad y la imaginación, las habilidades sociales y emocionales… Pero para que esto sea posible, la escuela debe dar confianza, motivar, ser flexible, ofrecer posibilidades para la autosuperación, enseñar a formular preguntas a partir de la creatividad, emocionar y sociabilizar.

Sin embargo, en una educación dirigida como la que impera hoy día desarrollar estos aspectos resulta una tarea difícil; más bien al contrario, el statu quo de la escuela condena a las personas a un espíritu pobre, desmotivado, rígido, acrítico, y con pocas posibilidades de realmente aprender a resolver los problemas reales. La escuela de hoy, un régimen institucional unidireccional, jerárquico, anacrónico y totalmente descontextualizado al ritmo y estilo de vida fuera de la escuela, limita a los alumnos en lugar de ofrecer alternativas, homogeneiza haciendo pasar a todos por el mismo rasero. Más allá de la escuela, en las familias y en el entorno social y macrosocial, tratamos a los niños y a las niñas como si NO fueran personas, sin derecho a escoger libremente qué aprender, sin derecho a poder vivir su vida de la forma que más le apetezca.

¿Por qué? ¿Porque tenemos miedo de que no sean capaces de hacerlo bien? ¿Acaso proyectamos nuestros fracasos en nuestro alumnado, pensando que si no los dirigimos cometerán los mismos errores una y otra vez? ¿Acaso pensamos que si no fuimos capaces de autoresponsabilizarnos de nosotrxs mismos en etapas primarias, tampoco lo van a saber hacer ellxs?

Pero, ¿qué pasaría si un día decidiéramos dar un paso y empezáramos a tratar a los niños y a las niñas como si fueran personas? Entonces podríamos empezar a ofrecerles una ayuda valiosa con la meta última de imprimirles el sentimiento de que ellos pueden cambiar su vida, su comunidad y el mundo. A través de ellos podemos imaginar otra realidad posible. ¿Por qué no?

¿Cómo debemos utilizar, pues, el tiempo y el espacio en las nuevas formas de pedagogía?

Como arquitectos de la nueva educación, dice Mills, debemos plantearnos enseñar menos y aprender más como excelente estrategia de resolución a los problemas reales que hoy día acucia la escuela; asumir nuevos roles donde los alumnos hagan de profesores y los profesores hagan de facilitadores. Para el autor, estos son tres los ejes claves que debemos tener en cuenta a la hora de formar nuevos modelos educativos:

  • Being the best you can be! Los alumnos deben ser lo mejor de sí mismos, y la escuela debe brindarles la oportunidad de serlo a través de una educación que les potencie y no los reprima.

  • Believing. Los alumnos deben desarrollar sus creencias basadas en las posibilidades de cambiar sus propias vidas, de sus comunidades y del mundo.

  • Belonging. Los alumnos deben llenarse del sentimiento de pertenencia en la escuela, lejos de la fractura que hoy en día se produce en los sistemas educativos, descontextualizados con los entornos propio de los alumnos.

Debemos empezar a ver a los niños y a las niñas como lo que verdaderamente son: puntas de lanza en la evolución que nos hace progresar. Pero para que aprendan a evolucionar necesitan nuestra energía sobre una base incondicional y constante. Lo peor que se les puede hacer es drenar su energía constructiva mientras les reprendemos por no seguir los parámetros de un mundo que para ellos no existe. Esto es lo que genera en ellos estancamiento y pobreza de espíritu, que tienen como consecuencia problemas emocionales, sociales y de desarrollo en general. Si independientemente de la situación les damos la energía que necesitan, evitaremos estas manipulaciones inducidas y volveremos a abrir las posibilidades evolutivas. He aquí por qué hay que incluirles siempre en las conversaciones, especialmente si las conversaciones se refieren a ellos. Y sabemos que esta conversación a propósito de la educación les atañe. ¿Por qué no abrir las puertas del debate a los niños y niñas, pues? ¿Qué tienen que enseñarnos?


Aula EdEm

¿Te atreves a diseñar tu interior?

A %d blogueros les gusta esto: