¿Educación emocional?

En toda esta vorágine de renovación pedagógica en la que me encuentro inmersa desde hace unos meses, se hace imprescindible volver a plantearse aquellos aspectos que un día se colocaron en el centro de actuación y que, de una forma imperceptible, se convirtieron en verdades incuestionables. Cada día las ideas evolucionan hacia una meta aun por definir. Y el acto de educar en las emociones, en medio de todo este continuo rehacerse, se resignifica una y otra vez hasta que un día, tal como hoy, una decide pararse un momento y replantearse el motivo de todo este peregrinaje. Miro a mi alrededor*:

Hoy ha venido mi jefe a echarme la bronca por el último proyecto en el que estoy trabajando. Ciertamente, ando algo despistada últimamente y no consigo concentrarme en el trabajo. Los resultados saltan a la vista de cualquiera, y el jefe no es una excepción. Juana (46 años).

No soporto a mi mujer últimamente. No para de repetirme continuamente que no hago nada en casa. Es incapaz de ver que llego reventado del trabajo y que de lo único que tengo ganas es de sentarme en el sofá, tomarme una cerveza y ver tranquilamente la televisión. No sé cómo se lo monta ella para llevar su trabajo, la casa y los niños adelante; será que no hace nada en su trabajo, y los niños, la verdad, son muy tranquilos. Marcos (49 años).

Mis novios son todos unos impresentables. La verdad es que tengo muy mala suerte con los chicos. Al principio todos se muestran muy amables y después… ¡oh! ¡Después te la pegan! Juliette (32 años).

La falta de autoestima (en una pobre habilidad asertiva), de empatía o de responsabilidad ante los propios actos pueden hacer que estas tres situaciones hipotéticas se conviertan en algo normal en nuestra sociedad. Ahora bien, veamos lo que pasa a continuación*:

Hoy ha venido mi profe a echarme la bronca por el último trabajo que estoy haciendo. Es verdad que estoy algo despistado últimamente y no consigo concentrarme en las tareas de clase. Luis (11 años).

No soporto a mi madre últimamente. No para de repetirme continuamente que no hago nada en casa. Es incapaz de ver que de lo único que tengo ganas es de sentarme en el ordenador, tomarme una coca-cola y ver tranquilamente la televisión. Jordi (9 años).

Mi novio es un impresentable. He tenido muy mala suerte con este chico: al principio muy mono, pero luego… Ivette (12 años).

¿Os resultan familiares estas situaciones? ¿Conocéis algún niño o alguna niña que haya dado una respuesta similar? En caso negativo te doy la enhorabuena, has ido a toparte con las únicas excepciones a la vista 🙂 Lo habitual es que la respuesta ante la pregunta sea afirmativa y, por desgracia, cada vez más habitual.

Ciertamente, el parecido entre las situaciones descritas para los tres adultos y para los tres menores son asombrosamente parecidas. Y si nos fijamos, todos podríamos encontrar similitudes en las respuestas comportamentales y/o verbales entre el mundo adulto e infantil. Esto es así porque sólo podemos enseñar aquello de lo que sabemos. ¿Y cómo vamos a enseñar a gestionar nuestras emociones y a desarrollar habilidades sociales si no sabemos hacerlo con nosotros mismos?

Responder a esta pregunta es clave para comprender el porqué de la necesidad de un cambio imprescindible en la escuela actual, esto es, introducir la educación emocional en los currículos de tal forma que se permitan los procesos de enseñanza-aprendizaje en la gestión de las propias emociones y las habilidades sociales.

Sin embargo, en los tiempos que corren me resulta habitual encontrarme con muros que rechazan de pleno cualquier idea que gire en torno de las emociones. En pleno siglo XXI resulta fascinante encontrarse con personas que aun se cuestionan para qué sirven. Inmersos en una sociedad donde todo cambia constantemente en apariencia, donde se focaliza hacia la teoría y se obvia la buena práctica; en una sociedad donde nadie se cuestiona nada a cambio de seguir gozando de horas de consumo “emocionante”; en una sociedad individualista que ha perdido el rumbo de lo moral y lo ético, más allá de un dogma aun prevaleciente; en esta sociedad donde prima el tener en lugar del ser

Y lo cierto es que cuando reviso todas aquellas historias con las que he compartido parte de mi tiempo en la escuela durante estos últimos años, no puedo evitar remarcar esas faltas de autoestima, esas rabias contenidas, esos nerviosismos acumulados, esos abusos reprimidos… que acompañaban a esas historias. Y no estoy hablando de casos familiares drásticos, sino de cualquier niño o niña que convive con nosotros, sobre el mismo solar social. En un mundo donde las emociones no tienen cabida, nuestros niños y nuestras niñas adolecen de las mismas, sin posibilidad de encontrar una vía de salida sana. ¿Cuántos niños o niñas más hay que ignorar para comprender que soledad, rabia, tristeza o miedo son palabras habituales en su infantiles vocabularios? Si los escucháramos un poco más… ¿Nos pelearíamos todos entonces para introducir una educación emocional en las escuelas?

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* Personajes y situaciones hipotéticas.

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Acerca de JuditMF

Psicóloga educativa (col. núm. 19373). Educadora emocional. Psicóloga coach. Ver todas las entradas de JuditMF

4 responses to “¿Educación emocional?

  • Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya

    […] Articulos Actualizados : ¿Educación emocional […]

  • @rubens801

    Estoy totalmente de acuerdo con que hace falta un nuevo modelo educativo; está más que demostrado que el actual está obsoleto, no hay más que ver el índice de fracaso escolar. Poder gestionar bien las emociones es fundamental en la educación de las personas.
    De hecho, en EEUU hay escuelas en las que la educación emocional es una asignatura más.
    Cuántas faltas de respeto, fracasos e incluso delitos no se evitarían con una buena educación emocional, sabiendo identificarías y sabiendo gestionarlas?
    Yo también apuesto por un nuevo sistema educativo!!

    • Judit Mercedes

      Hola Rubens,
      ¡¡bienvenido a la revolución!! 🙂
      Muchas gracias por tu aportación y tu entusiamo. Es vital en estos momentos que vivimos 🙂
      Un abrazo emocionado,
      Judit

  • Tweets that mention ¿Educación emocional?

    […] This post was mentioned on Twitter by Coaching para todos and v0punto0, Judit Mercedes. Judit Mercedes said: ¿Qué opinas tú sobre la introducción de una educación emocional en las escuelas? http://bit.ly/hCgm5A […]

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