Equipos de trabajo

En un post anterior hablaba sobre las ventajas de una organización cooperativa en el aula para potenciar un aprendizaje directo y activo por parte de los alumnos, por un lado, y la ayuda mutua entre los alumnos, por otro. Esta organización del aula permite crear un clima favorable al desarrollo de de las condiciones emocionales y relacionales imprescindibles para un aprendizaje afectivo y efectivo. Porque recordemos que las habilidades emocionales y sociales propias del trabajo en equipo constituyen parte fundamental en el contenido curricular, imprescindibles al reclamo de la interdependencia entre los miembros de la sociedad en red.

Cabe reconocer que las tensiones entre los alumnos de un mismo aula suelen ser muchas (rivalidades, exclusiones, etc.), por lo que estructurar de forma cooperativa la clase pasa, en primer lugar, por intervenir sobre todo el grupo para que éste deje de ser una simple suma de individuos y se transforme en una pequeña comunidad de aprendizaje. Para ello tenemos que fomentar previamente el interés de los unos por los otros, haciéndoles ver a los alumnos que comparten un objetivo común (aprender los contenidos escolares) y que con ayuda mutua pueden conseguir de forma más sencilla ese objetivo.

De manera que se maximice el aprendizaje de todos los alumnos de una misma clase, esta pequeña comunidad de aprendizaje debe cumplir con las siguientes características:

  • Equipos base: el aprendizaje cooperativo es el uso didáctico de equipos reducidos, más o menos estables, de alumnos (entre 3 y 5) para aprovechar al máximo la interacción entre los componentes del grupo.
  • Heterogeneidad: esencialmente estos equipos base se caracterizan por la diversidad en todos los sentidos (género, motivación, rendimiento, cultura, etc.).
  • Doble responsabilidad: los componentes de un equipo base deben aprender los contenidos escolares propuestos por el profesor, y contribuir a que lo aprendan sus compañeros de equipo.
  • Doble finalidad: los componentes deben cooperar para aprender (aprender los contenidos escolares) y aprender a cooperar (aprender a trabajar en equipo como un contenido más).

No es fácil trabajar en clase en equipos de aprendizaje cooperativo, en tanto que la estructura individual está muy enraizada en nuestras prácticas escolares, hasta el punto que a menudo generamos pseudoestructuras cooperativas convirtiendo el equipo de trabajo, un equipo estable para aprender juntos, en un trabajo en equipo o, en el peor de los casos, en la suma de pequeños trabajos individuales. En este sentido, debemos asegurarnos que cada miembro de un equipo de trabajo tenga un papel relevante para desarrollar la responsabilidad y la actividad individual, y que haya la mayor interacción posible entre ellos. Combinando de forma adecuada estos dos elementos, pronto veremos resultados cooperativos en nuestra clase y, con ello, los beneficios propios del trabajo en equipo.

Para finalizar este post os dejo un par de técnicas cooperativas (recordad que cualquier aportación por vuestra parte siempre será bien recibida):

Rompecabezas

  1. Dividimos la clase en equipos base (4 ó 5 alumnos).
  2. Fraccionamos el material objeto de estudio en tantas partes como miembros tiene el equipo.
  3. Facilitamos un fragmento de la información del tema a cada miembro del equipo (el alumno no debe acceder a la información que tienen los otros compañeros).
  4. Cada miembro del equipo prepara su parte del tema a partir de la información del profesor (ampliable a búsquedas por parte del propio alumno).
  5. Con los integrantes de los otros equipos que han estudiado el mismo subtema, se forman “grupos de expertos” donde intercambian la información, profundizan en los conceptos clave, construyen esquemas y mapas conceptuales, clarifican dudas, etc.
  6. Cada alumno retorna a su equipo base y se responsabiliza de explicar al grupo la parte que ha preparado.

Grupos de investigación

  1. Los alumnos escogen, según sus aptitudes o intereses, un subtema específico dentro de un tema general planteado por el profesor.
  2. Dividimos la clase en equipos base (entre 3 y 5 alumnos).
  3. Los estudiantes de cada equipo y el profesor planifican los objetivos concretos y los procedimientos que utilizarán para conseguirlos.
  4. Se distribuyen las tareas que se harán: buscar información, sistematizarla, resumirla, esquematizarla, etc.
  5. Los alumnos desarrollan un plan descrito y el profesor sigue el progreso de cada equipo ofreciendo su ayuda.
  6. Los alumnos analizan y evalúan la información obtenida, y la resumen para poder presentarla.
  7. Se expone el subtema a toda la clase, se plantean preguntas, dudas o ampliaciones.
  8. El profesor y los alumnos realizan conjuntamente la evaluación del trabajo en equipo y la exposición, que puede completarse con una evaluación individual.

En tu clase, ¿potencias el trabajo en equipo o los equipos de trabajo?

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Acerca de JuditMF

Psicóloga educativa (col. núm. 19373). Educadora emocional. Psicóloga coach. Ver todas las entradas de JuditMF

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