Del autoconcepto al éxito

Los fracasos no son derrotas, son peldaños para alcanzar objetivos más altos.

Ernesto, el protagonista de película argentina “Un lugar en el mundo”, se ha marcado el propósito de alfabetizar a Luciana, incluso en condiciones realmente adversas (tiene que hacerlo a escondidas y ha de transgredir una prohibición). Sin embargo, la condición más adversa la encontraría en su alumna, quien se rendía incluso antes de iniciar la tarea, respondiendo con un descorazonador “No puedo, no puedo, ¡es que soy muy burra!”.

Este episodio ilustra muy bien la importancia del papel que juegan el autoconcepto y la autoestima en los procesos educativos. En realidad, existe una relación destacable entre la forma de verse a sí mismo y la inhibición/enfrentamiento requerido durante el aprendizaje. Mientras que el autoconcepto incluye un conjunto amplio de representaciones que las personas tienen de sí mismas, la autoestima se refiere al conocimiento de uno mismo e incluye juicios valorativos.

Son muchos los estudios que avalan las estrechas relaciones entre una autoestima positiva y un éxito académico, si bien no se sabe con certeza el sentido de esta relación: ¿es una buena autoestima lo que influye en unos mejores resultados, o son éstos últimos los responsables de una alta autoestima? En nuestra opinión, la relación es circular de forma que una buena autoestima estimula un mejor resultado, a la vez que un buen resultado potencia una autoestima más positiva.

El autoconcepto y la autoestima se forjan en el curso de las experiencias de la vida, a partir de las interrelaciones que dotan de significados a las actitudes y percepciones que los otros (padres, hermanos, profesores, compañeros, amigos, vecinos…) tienen de nosotros. Significados que interiorizamos y contribuyen a la construcción de nuestras actitudes y percepciones de nosotros mismos.

El autoconcepto influye (y a la vez es consecuencia de) decisivamente en la tendencia del alumnado a la hora de atribuir sus propios éxitos o fracasos. Así, en el caso de Luciana, su autoconcepto negativo (“soy muy burra”) y una baja autoestima la condenaban al fracaso, precisamente porque el miedo al propio fracaso la paralizaba ya antes de empezar. En definitiva, no hay mayor fracaso que rendirse antes de tiempo por miedo al fracaso.

Visto de otra forma, si realmente queremos ayudar a convertir el fracaso académico en un peldaño para alcanzar objetivos más altos, tendremos que esforzarnos en trabajar la autoestima de nuestro alumnado.

¿Das la importancia necesaria al autoconcepto y la autoestima que tu alumnado tiene de sí mismo? ¿Sabes cómo se ven y se valoran tus alumnos?

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Acerca de JuditMF

Psicóloga educativa (col. núm. 19373). Educadora emocional. Psicóloga coach. Ver todas las entradas de JuditMF

One response to “Del autoconcepto al éxito

  • ¿Educación emocional?

    […] parte de mi tiempo en la escuela durante estos últimos años, no puedo evitar remarcar esas faltas de autoestima, esas rabias contenidas, esos nerviosismos acumulados, esos abusos reprimidos… que […]

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